"Ven" Ella sólo necesitaba oir esa palabra de su boca para dejarlo todo por él.
Pero nunca la escuchó. Cada noche lo esperaba en la puerta de su casa, cada día añoraba su olor en cualquier rincón del hogar.
Pero nunca apareció, siempre estuvo huyendo de ese encuentro, siempre...
Un día, dejó de esperarlo.
Mostrando entradas con la etiqueta Narrativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Narrativa. Mostrar todas las entradas
4.2.07
20.1.07
Para él fue sólo un beso
Ella sabía que podía contarle su sueño, con todos los detalles... Para él sólo había sido un beso, para ella, el recuerdo de algo que hubo.
Sé encontraron en esa comida que congregaba a toda la familia, para celebrar el nacimiento de un nuevo miebro.
Luna estaba muy nerviosa: hacía muchos meses que no sabía nada de su primo. Empezó a recordar como empezó todo...
"Recuerdo que esa noche habíamos salido todos de fiesta por la ciudad.Dios...qué guapo iba!Cuando por fin pude sentir sus labios en mi boca, era la hora de irme a casa. No soy tonta y sé que mi amor por él es imposible, pero lo quiero tanto..."
Un "hola Luna!" logró sacarla de sus pensamientos. Era él. "Qué guapo está!" pensó Luna.
"hola!qué tal todo?" dijo ella."Bien, aquí pasando el día con la familia. Pensaba q no vendrías..."
"Por qué no iba a venir?" "No sé...porque suponía que no te iba a hacer gracia que fuera con mi novia" "qué imbécil, por favor, más prepotente y no nace!" "Pues que tontería, por eso no iba a venir?Yo ya no siento nada por ti, así es que no entiendo por qué me iba a molestar..."
Diego bajó la cabeza mientras decía: "Yo no te he olvidado, te quiero como el primer día. Nunca podré dejar de quererte porque gracias a ti logré salir adelante" "Pues chico me lo pagaste de una manera muy peculiar, pero bueno, no pasa nada, tengamos el día en paz,no?"
"sí, claro, venga, dame dos besos" Él la cojía por la cintura y no la dejaba marchar, sus labios buscando la mejilla del otro, se encontraron con unos labios hambrientos del otro.
La otra miraba anonadada, pero comprendía que entre ellos había algo mucho más fuerte que lo que ella vivía y se fue.
Para él fue sólo un beso, para ella, la vuelta al infierno.
Sé encontraron en esa comida que congregaba a toda la familia, para celebrar el nacimiento de un nuevo miebro.
Luna estaba muy nerviosa: hacía muchos meses que no sabía nada de su primo. Empezó a recordar como empezó todo...
"Recuerdo que esa noche habíamos salido todos de fiesta por la ciudad.Dios...qué guapo iba!Cuando por fin pude sentir sus labios en mi boca, era la hora de irme a casa. No soy tonta y sé que mi amor por él es imposible, pero lo quiero tanto..."
Un "hola Luna!" logró sacarla de sus pensamientos. Era él. "Qué guapo está!" pensó Luna.
"hola!qué tal todo?" dijo ella."Bien, aquí pasando el día con la familia. Pensaba q no vendrías..."
"Por qué no iba a venir?" "No sé...porque suponía que no te iba a hacer gracia que fuera con mi novia" "qué imbécil, por favor, más prepotente y no nace!" "Pues que tontería, por eso no iba a venir?Yo ya no siento nada por ti, así es que no entiendo por qué me iba a molestar..."
Diego bajó la cabeza mientras decía: "Yo no te he olvidado, te quiero como el primer día. Nunca podré dejar de quererte porque gracias a ti logré salir adelante" "Pues chico me lo pagaste de una manera muy peculiar, pero bueno, no pasa nada, tengamos el día en paz,no?"
"sí, claro, venga, dame dos besos" Él la cojía por la cintura y no la dejaba marchar, sus labios buscando la mejilla del otro, se encontraron con unos labios hambrientos del otro.
La otra miraba anonadada, pero comprendía que entre ellos había algo mucho más fuerte que lo que ella vivía y se fue.
Para él fue sólo un beso, para ella, la vuelta al infierno.
3.11.06
Y te soñé de nuevo...
Ayer me sorprendí buscándote en la niebla, bajo la lluvia... Allí te encontré, empapado, con las gotas de lluvia resbalando por tu suave cara.
Venías de la universidad. Recuerdo perfectamente lo que llevabas...¡Qué imagen más cómica! Tú, ahí en medio de la calle, lloviendo a mares, con tu mochila llena de libros y apuntes, llevabas una camiseta gris clara, que con lel agua que la empapaba se había vuelto de un color oscuro, y unos vaqueros desgastados e igualmente mojados.
Te invité a pasar a mi casa. Estaba sola, así es que nadie podía molestarnos.
Estabas temblando! Parecías un niño desprotegido y miedoso. Te ibas a resfriar si no te quitabas esa ropa. Te ayudé a desnudarte para que te pudieras poner una camiseta y un chandal de mi hermano. Me apartaste el pelo de la cara. Sólo el roce de tus dedos en mis mejillas me hizo estremecer. Levantaste la cara para darme un beso en los labios. ¡Cuánto añoraba tus besos! No pude evitar echar un leve suspiro lleno de miedo y de placer.
Empezaste a besarme por el cuello, la nuca, la boca...
La casa estaba libre, lo sabías...
Me veías vulnerable a ti y me llevaste a mi cama...
Me desnudaste...Me comías con la mirada...
Eran las 6 de la tarde y estuvimos haciendo el amor hasta que desperté en la madrugada...
16.10.06
Sólo una historia de amor
Ella era de familia pudiente. Él, un vendedor de barrio, humilde y trabajador.
Como cada día, ella iba a comprar a la tienda de comestibles en la que él trabajaba. Él la miraba. Ella ni se inmutaba.
Siempre iba vestida con caras prendas de ropa que adquiría en las mejores boutiques de la ciudad y en las que visitaba en sus largos viajes por el mundo.
Por el contrario, el siempre vestía la misma camisa raída por el tiempo y el trabajo.
Un día, ella se fijó en él. Vió lo que nunca había visto antes: un hombre capaz de quererla. Pero el amor que empezaba a sentir por él no era suficiente para ella, pues no era de su condición social ni poseía grandes fortunas como todos sus pretendientes. Para ella el dinero y la fortuna era mucho más importante que el amor.
Él sufría al ver la superficialidad de su amada.
Cada día, cuando se encontraban en la tienda, él intentaba hacerle entender que en la pobreza también se sabía querer, y que no le podría dar riquezas, ni grandes casas, ni caros vestidos... él sólo podía darle su amor y el poco dinero que poseía.
Para ella no era suficiente y un día se fue sin dar ninguna explicación.
Él cayó sumido en la mayor de las tristezas. No encontraba sentido a su vida sin su amada.
Al poco tiempo, ella retornó en los brazos de un rico empresario, pero no era feliz. Tenía una gran fortuna, pero el que compartía su lecho no era su amado.
Cada noche, él y ella se escapaban para besarse, abrazarse, sentirse...pero a la mañana siguiente todo volvía a ser igual: ella lo despreciaba por su pobreza y él sufría en silencio un amor que le estaba matando.
Un día, ella decidió dejar a su marido y fue a buscar a su amor a la tienda, pero sólo encontró una nota de amor que decía: "Mi amada, me voy, no puedo más. Las estrellas ya no saben guiarme y la Luna se ríe cada vez más de mí. No puedo seguir amando a quien no quiere amarme. Te dejo, amor mío. Te amo, pero hoy encontraré mi destino. Siempre te amaré, aunque de ti esté tan lejos que no puedas tocarme. Ya no habrán más lágrimas que caigan en un pozo sin fondo.
Te amé, te amo y te amaré."
Ella ya no podía hacer nada, él había extendido sus alas y se había lanzado al vacío de la desesperación en aquel acantilado que presenció su primer beso.
Como cada día, ella iba a comprar a la tienda de comestibles en la que él trabajaba. Él la miraba. Ella ni se inmutaba.
Siempre iba vestida con caras prendas de ropa que adquiría en las mejores boutiques de la ciudad y en las que visitaba en sus largos viajes por el mundo.
Por el contrario, el siempre vestía la misma camisa raída por el tiempo y el trabajo.
Un día, ella se fijó en él. Vió lo que nunca había visto antes: un hombre capaz de quererla. Pero el amor que empezaba a sentir por él no era suficiente para ella, pues no era de su condición social ni poseía grandes fortunas como todos sus pretendientes. Para ella el dinero y la fortuna era mucho más importante que el amor.
Él sufría al ver la superficialidad de su amada.
Cada día, cuando se encontraban en la tienda, él intentaba hacerle entender que en la pobreza también se sabía querer, y que no le podría dar riquezas, ni grandes casas, ni caros vestidos... él sólo podía darle su amor y el poco dinero que poseía.
Para ella no era suficiente y un día se fue sin dar ninguna explicación.
Él cayó sumido en la mayor de las tristezas. No encontraba sentido a su vida sin su amada.
Al poco tiempo, ella retornó en los brazos de un rico empresario, pero no era feliz. Tenía una gran fortuna, pero el que compartía su lecho no era su amado.
Cada noche, él y ella se escapaban para besarse, abrazarse, sentirse...pero a la mañana siguiente todo volvía a ser igual: ella lo despreciaba por su pobreza y él sufría en silencio un amor que le estaba matando.
Un día, ella decidió dejar a su marido y fue a buscar a su amor a la tienda, pero sólo encontró una nota de amor que decía: "Mi amada, me voy, no puedo más. Las estrellas ya no saben guiarme y la Luna se ríe cada vez más de mí. No puedo seguir amando a quien no quiere amarme. Te dejo, amor mío. Te amo, pero hoy encontraré mi destino. Siempre te amaré, aunque de ti esté tan lejos que no puedas tocarme. Ya no habrán más lágrimas que caigan en un pozo sin fondo.
Te amé, te amo y te amaré."
Ella ya no podía hacer nada, él había extendido sus alas y se había lanzado al vacío de la desesperación en aquel acantilado que presenció su primer beso.
24.9.06
El suicidio de una lágrima
Una lágrima resbala por su rostro...
Llora porque no entiende nada...
Llora porque su vida se murió...
Llora por todo y por nada...
Una lágrima se suicida, harta de todo, harta de ser absorvida por el olvido, harta de soñar no salir más...
Quiere morir, por los recuerdos, por el dolor...
Llora porque no entiende nada...
Llora porque su vida se murió...
Llora por todo y por nada...
Una lágrima se suicida, harta de todo, harta de ser absorvida por el olvido, harta de soñar no salir más...
Quiere morir, por los recuerdos, por el dolor...
29.8.06
Historia de un suspiro

Lo escuchó caer, volar entre el viento, susurrar lo inaudible.
No tenía miedo de no ser escuchado, porque sabía que quién más deseaba, lo escucharía desde donde estuviese.
Lloraba por no tenerlo cerca, pero se hizo fuerte. Aprendió a volar sin alas, a caminar sin pies, a soñar sin alma.
Aprendió que la vida no siempre te da lo que quieres, que es difícil vivir, pero no imposible.
Aprendió del dolor, de la lluvia, de los rayos.
Aprendió de la vida, que si no te levantas nadie lo hará por ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

